La Guarura, Sistema comunicacional libre y militante

Documento de San Casimiro, en Guiripa.

Comenzando el recorrido del “camino necesario”, se efectuó en San Casimiro el encuentro de “Entrompe y Quiebre Comunicacional” donde recogimos una importante experiencia tanto desde el punto de vista comunicacional como del trabajo de base y militante.

Su objetivo fue el de establecer un debate colectivo para recrear algunas líneas estratégicas de comunicación que permitan dar un salto definitivo hacia “otra comunicación”. La idea es ir superando viejas experiencias cuyo desarrollo ha sido importante, pero fallidas desde el punto de vista de la posibilidad de consagrar el poder comunicacional que necesitamos para enfrentar la gigantesca batalla que en este campo está planteada: el mundo convertido en espectáculo y encerrado entre el silencio planificado y la manipulación de las redes mediáticas globales.

El balance de una experiencia

En los últimos diez años, luego de haber aflorado las primeras prácticas experimentales de comunicación alternativa en los años noventa, se multiplicó el campo comunicacional de base, lo que se dio a llamar: “la comunicación comunitaria, libre y alternativa”. Una reflexión crítica y principalmente autocrítica al respecto nos lleva a los siguientes puntos de balance:

La línea comunitaria, sobre todo a nivel de radios, más allá de las buenas intenciones, del aprendizaje y experiencias de miles de compañer@s,  en realidad terminó siendo una estrategia del estado que le permitió fragmentar, normar y finalmente limitar la “rebelión comunicacional” de los pueblos. Independientemente de los avances precisos y las particularidades, la comunicación terminó siendo una práctica lateral de obediencia al poder sobre un contrato leonino de recursos y dinero por sometimiento al producto y política comunicacional de la burocracia, bárbaras limitaciones normativas y de espectro y un recogimiento de la comunicación de base hacia una comunidad vista participativa pero mansa y legalizada. Cualquier estrategia que renueve una línea de poder en este campo comunicacional debe sincerarse en este sentido rompiendo con las evidentes ataduras.
El otro problema tratado es el legalismo de la estrategia trazada. La comunicación alternativa, libre, de base era un derecho a alcanzar, claro que sí. Se logró lo más importante que es su reconocimiento. Pero esto vino a cambio de una legalización obligada sobre el criterio corporativo del estado (radios, tvs y medios en general integrados con alguna autonomía permitida al sistema público, sus silencios y su política de estado). Nos limitamos a una estrategia por la consecución de derechos y no de poder, perfecta limitación en que han encajonado a todos los llamados “movimientos sociales”, lo que a su vez “mediatizó” la visión comunicacional nuestra, encerrándola en la tenencia de derechos al espectro y aparatos y medios en general. Tenemos el caso de la pelea por el 33.3% del espectro comunicacional, lo cual reduce el problema a tomar una parte de un todo que otro controla por lo general contra nosotros y el derecho comunicacional “de todos”. Salir de este encajonamiento supone en primer término ratificar el principio de que no estamos peleando pedazos y meros derechos. “Lo queremos todo” y ese todo será lo que nuestra capacidad, fuerza y creatividad esté en capacidad de darse así mismo, poco o mucho, ese será en todo caso “nuestro poder”, el espectro verdadero de “otra comunicación”.

Nos encontramos entonces con otro problema y es el “asociativismo y gremialismo” comunicacional. Más allá de las asociaciones concretas como ANMCLA u otras, el problema es que el medio mismo se convirtió en el lugar de la práctica comunicacional aunque la teoría haya dicho lo contrario. La acumulación de fuerzas se convirtió en una acumulación de medios que “por derecho” ha de recibir recursos del estado. Lineamiento que derivó en la conversión de estas asociaciones en partículas del movimiento popular con intereses y representatividad propia.

A parte del daño que hizo la relación de dependencia de recursos frente al estado y la asociación como agencia de redistribución de los mismos, preludio a su debilitamiento, corruptelas y divisionismo inevitable, el problema central está en su despolitización y la imposibilidad de construir una estrategia comunicacional que se funda en el movimiento de lucha y al servicio de él. Por el contrario se convirtió en un segmento de las luchas por determinados derechos que suma medios, recursos y poder propio. En proyección y en pequeñito esto se parece a los medios burgueses que a su vez se convierten en los verdaderos partidos políticos de esta clase. La perversidad de aquel mandato que afirma que “el medio es el mensaje”.

Esto nos lleva a una conclusión inevitable y es que la importante experiencia acumulada, positiva desde sí misma pero absolutamente débil políticamente, ha de servirnos para quebrar definitivamente este fetichismo sobre el medio y reencontrar el sentido verdadero de una comunicación libre y militante que antes de ver por suma de medios sume personas que aprendan militantemente a multiplicar la palabra no “del señor” sino del los señor@s, muchach@, niñ@s de la lucha, crean o no “en el señor”. Un espacio organizado en sistema que se adentre en cualquier colectivo inserto en la lucha popular y establezca una estrategia que pueda lograrse con cualquier herramienta; desde el aparato más sencillo que es la boca hasta el más avanzado tecnológicamente. Tratándose de una estrategia para la liberación de todos, de una estrategia de potenciación comunicativa del pueblo en lucha, construida desde la palabra de emerge en cualquier rincón de batalla, la comunicación parte del principio maoísta de “servir al pueblo”. Por tanto, su debate, sus decisiones, sus militantes, sus espacios, deben ser para la participación y decisión de cualquiera que lo asuma, porque todos somos comunicantes y necesitamos potenciar esa virtud. Nos referimos a un espacio que en tanto tal se confunde absolutamente en los movimientos y colectivos reales, depende de su genio y creatividad para producir fuerza, convirtiendo de esta forma el proyecto comunicacional en un servicio militante que potencia la necesidad comunicacional de toda lucha de liberación.

LA PROPUESTA DEL SISTEMA LIBRE Y MILITANTE LA GUARURA

Situándonos ante la necesidad de diseñar un nuevo modelo de integración de lucha desde donde pueda empezar a aflorar esa “otra comunicación” el encuentro de San Casimiro produjo como resultado la propuesta de “La Guarura” como nombre genérico de un sistema de trabajo que permita superar los atolladeros empezando por considerarse “libre y militante” y no una asociación de medios. El medio en sí es una estructura que posee su propia y dinámica y autonomía, no es por tanto el fin y el instrumento como tal de este sistema. El sistema es una suma de personas y colectivos insertos en el movimiento popular –incluidas personas y colectivos que participan en la dinámica interna de diversos medios de comunicación por supuesto, alternativos o no- que como tal sirve de instrumento estratégico para las necesidades comunicacionales del pueblo en lucha, es decir, la producción de mensajes, informaciones, urgencias, opiniones, signos, señales, aprendizajes, investigaciones, documentos, etc. El sistema como su nombre lo dice es un cuerpo de integración y enlace, retroactivo y estructurado, de carácter “libre y militante”, cuyo fin es la constitución de un contrapoder comunicacional que haga parte de ese vasto “ejército de multitudes” con que necesitamos contar para afrontar la lucha de hoy y mañana, en su reto liberador como la bestialidad y complejidad de sus características.

Es “La Guarura” su emblema por tratarse de un sistema que recoge las voces multitudinarias, las envuelve en su seno, las procesa y las potencia al igual que lo hace el caracol de la guarura de los sonidos del mar. La Guarura crece en el mar del pueblo y allí absorbe su sonido profundo; la palabra de lucha que está siempre presente. Luego la ola la lleva a la playa, de la misma manera que lo hace la energía permanente del combate popular. Contentiva de ese sonido espera que las manos de las comunidades negras e indígenas, al recogerla, primero oyen y luego con su soplo utilizaban para convocarse, alertarse o acompañar sus bailes y ritmos. Esa palabra de lucha que se convierte entonces en fuerza comunicacional, verdadera fuerza y potencia divulgante al servicio de la liberación. Pero La Guarura no se queda quieta sino vuelve al mar con la ola que se revierte a retomar la palabra de tod@s y recrear el ciclo de la comunicación rebelde. El sistema al igual que La Guarura recoge, procesa, lanza y distribuye el mensaje de la “otra comunicación” como un cuerpo vivo y vibrante dentro del mar de la lucha.

Pero así mismo La Guarura como figura nos sirve para entender la lógica espiral concéntrica y excéntrica en que se organiza el propio sistema. El es en síntesis una suma potencialmente infinita de nudos orgánicos (células de la buena palabra) que de la misma manera que lo hace el caracol de La Guarura, van creciendo en el mar y se van dando su forma hermosa con el animal interno que las fabrica poco a poco; cuerpos vivos que van creando su propia concha, siendo al mismo tiempo una espiral de relaciones, apoyos, movimientos, interrelaciones territoriales, nacionales e internacionales, multiplicaciones de sí mismo; nuevos nudos que vamos formando y que también “guarurean”; recrean el ciclo comunicante y orgánico de las guaruras. Pero en este caso no son cuerpos aislados o meramente asociados por intereses particulares. No están solos, hacen parte de un todo militante en permanente formación, integración y reintegración que es el sistema como tal. El sistema que integra en causas y prácticas comunes de orden transformador a todos estos nudos cual enorme Guarura. Es en la medida en que crece y toma forma el tejido militante de esta gran concha que “La Guarura” se realiza en toda su belleza y su fuerza.

Estas dos esferas de la metáfora que encierra la imagen de La Guarura derivan en una comprensión del sistema como tal en un gran tejido que va cobrando forma y recreando nuevas formas pero que necesitan de un marco permanente que permita ordenar su proceso de crecimiento y al mismo tiempo lo articule horizontalmente técnica y políticamente. En este sentido el sistema posee dos grandes áreas de trabajo:
Primero. Un área deliberante y decisiva (la construcción del Consejo Editorial por todas nuestras luchas): Uno de los grandes vacíos que ha evidenciado la experiencia histórica es la ausencia de una instancia que permita delinear las políticas comunicacionales básicas y en general desde donde se diseñe la construcción de esta “otra comunicación”. En otras palabras los movimientos en genérico deben contar con una instancia desde donde se diseñe su propia estrategia comunicacional y se tomen las acciones prácticas en ese sentido de manera que se pueda contrarrestar al poder comunicacional enemigo; un foro desde donde el poder comunicacional nuestro diseñe su contraofensiva y La Guarura pueda debatir su propia política.

La propuesta de un Consejo Editorial (por todas nuestras luchas) y la multiplicación de consejos territoriales tiene como primera finalidad la disposición de un “parlamento de todos” donde muchos están invitados para desbloquear por completo el tema comunicacional y debatir las líneas comunicacionales y procesos de construcción del propio sistema dedicado a este fin, es decir el sistema libre y militante la Guarura. No es un foro de especialistas sino un foro de la acción y el pensamiento que milita en el desarrollo de “otra comunicación” y la explosión rebelde de la palabra.
El Consejo es en este sentido un foro de debate pero también de decisión respecto al sistema, estando este presente a través de sus militantes y voceros respectivos, pero no solamente está presente esa militancia inmediata, lo ideal sería que se convierta en un instancia abierta a todos los colectivos y movimientos de lucha que tengan como propósito la expansión de “otra política”. Que sientan la necesidad de debatir una política comunicacional que tenga la fuerza para romper los bloqueos y silenciamientos naturales a los sistemas tradicionales públicos y privados metiendo dentro de ellos la dinámica concreta de La Guarura. Es en ese sentido una asamblea popular abierta pero comprometida con una línea de construcción estratégica a nivel político y comunicacional.

Esto mismo convierte a esta instancia en el “consejo superior” del sistema en la medida de que es desde ella donde se decide respecto a las líneas de desarrollo del sistema La Guarura: crea las líneas comunicacionales fundamentales, nombra responsables, sugiere entrelazamientos, crea metas de trabajo, equipos de producción, traza caminos de expansión, genera políticas de recursos y frente a él todos rendimos cuentas. Es el cerebro colectivo que necesitamos para garantizar la consistencia en el desarrollo de esta “otra comunicación”.

Tendrá en principio una coordinación permanente elegida en asamblea que se encargue de aplicar las decisiones tomadas. Así mismo es quién garantiza la formación de equipos de orden audiovisual radiofónico, editorial, etc., que sean por decir los equipos momentáneos o de contingencia con que cuente el sistema para producir y distribuir las líneas de comunicación decididas en el consejo y nos potencien a todos en nuestras necesidades comunicacionales, redoblando su creatividad y fuerza.

Por la visión generada es igualmente imprescindible que este modelo de consejo se reproduzca a nivel territorial, es decir, dentro de los contextos específicos territoriales en que se va desarrollando el sistema en sus múltiples vertientes. Una suerte de centros deliberantes y de decisión regional dentro de toda una arboleda de relaciones a nivel territorial por donde se va expandiendo el sistema y organizando sus núcleos militantes, sus apoyos, sus equipos específicos de producción comunicacional.

Por ello la dimensión deliberante del sistema se concentra en el Consejo Editorial (por todas nuestras luchas) pero al mismo tiempo se descentra en toda una arboleda (por dar una imagen: lo que serían las “guaruras” de integración territorial de nuestros núcleos y relaciones –o AANA´s, cosa que ya explicaremos- imbricadas entre todas con la gran “guarura” nacional) por donde se van conectando poco a poco hasta miles de personas si quieren dentro de este sistema de comunicaciones al servicio de la palabra en lucha. Entendamos en ese sentido que el sistema La Guarura efectivamente sí se puede convertir en una “guerrilla comunicacional” que se disuelve y a la vez se organiza desde el seno del pueblo en lucha con el fin de ayudar a quebrar las hegemonías dominantes y ayudar en la constitución de un nuevo mundo comunicacional.

Segundo. Un área propiamente sistémica, ejecutiva y militante (el todo orgánico de La Guarura: el tejido de AANA’s): Mientras él y los consejos editoriales por todas nuestras luchas constituyen un foro abierto a toda esa corriente de espacios de lucha que sientan la obligatoriedad de una causa común dentro de la guerra comunicacional planteada en el mundo de hoy, por otro lado se va estructurando el sistema libre y militante La Guarura como tal a partir de un tejido de núcleos militantes y organizados. Estos se forman allí donde es posible y necesario tanto a la tarea expansiva del sistema como para las tareas más técnicas y específicas. Es si se quiere su eje más “vertical” (ejecuta las decisiones del espacio deliberante del consejo editorial)  y hasta cierto punto técnico-político del sistema. Pero igualmente abierto y conformado de manera que cualquiera pueda entrar y comprometerse con él,  independientemente de sus sabidurías específicas dentro del orden tecnológico de las comunicaciones. De hecho se puede conformar un núcleo con las personas más sabias o más ignorantes en el quehacer técnico de las comunicaciones. De todas maneras el “intelecto general” del proletariado como decía Marx  convertirán este tejido-guarura en un solo cuerpo inteligente y productivo que irá homologando y desarrollando saberes: “la ciencia del pueblo” reivindicada desde la “otra política”.

Este tejido militante es obviamente un proceso de construcción que puede ir abriendo nuevas perspectivas, visiones y ramales del propio sistema. Tales núcleos y las relaciones de solidaridad, complementariedad e interacción entre ellos, no son en tal sentido espacios prefabricados por decreto. Son experiencias concretas y la mayor de las veces territoriales que en la medida en que se van concretando nos van sincerando el modo en que el sistema como tal se convierte en un hecho posible y necesario. El encuentro de San Casimiro nos dejó en cierta medida una primera proyección concreta que ha de verse y terminar de moldearse en la medida en que todo este sistema empieza a cobrar una vida real. Dejó en todo caso, primero, una visión respecto a AANA, ese gran tejido militante de La Guarura como síntesis de todo el sistema y luego una visión específica respecto a lo que pueden ser las prácticas de condensación comunicacional más importantes que se generan desde todo este tejido. Es decir la manera concreta en que cada núcleo (o célula en femenino: las AANA’s) va construyendo su propia Guarura, se integra al sistema-Guarura en general y al mismo tiempo la manera en que el sistema va generando sus propios nudos de condensación, producción y distribución de su fuente básica comunicacional.
AANA: la célula de la “buena palabra”: El debate respecto a este espacio comenzó retomando la vieja propuesta de ANMCLA de una Agencia de Noticias Alternativa, pero la propia controversia sobre el término cambió por completo la perspectiva. Los espacios fragmentarios y profesionalizados permanentes, tipo agencias, tienden a reproducir la lógica mediatizante. Por tanto  “ANA” dejó de ser agencia y al mismo tiempo se transformó de una sigla en un nombre “AANA” que en Añuu significa “bueno” y que nosotros resignificamos como “la buena palabra” en asociación con la idea en el campo propiamente político de “buen gobierno” reivindicada, entre otros, por los zapatistas. Esto quiere decir que desde “las células de la buena palabra” (las células de AANA o las AANA´s) se organiza la base primaria o el tejido militante y ejecutivo del sistema La Guarura.

Cada AANA (al formar un núcleo cual sea se forma una célula AANA más) que se constituye es en ese sentido la carne viva del caracol de La Guarura que nace desnuda, sin concha, sin una “guarura” desarrollada que le permite protegerse, vivir, vibrar. Es sobre ese cuerpo primario y desnudo, es decir, los que se ganan a este proyecto y ya, que comienza su proceso, su “guarureo”: proceso formativo, organizativo, investigativo, de conexión, de desarrollo de prácticas y medios técnicos concretos, proceso de multiplicación y crecimiento interno. Hecho que le permite generar “su guarura” propia (su universo militante y comunicacional propio) e integrarse a la dinámica territorial y nacional del sistema La Guarura como tal.

Cada AANA y la suma de ellas constituyen las células de nuestro ejército comunicacional integrado en el sistema La Guarura; momento y espacio del pueblo en lucha, de la “otra política” en sus escenarios y prácticas concretas. Por ello el tejido conformado por las AANA,s es la carne militante de La Guarura. Una ANNA, además de su Guarura (su ciclo de recogimiento, procesamiento, eco comunicativo, expansión, multiplicación) son la célula integral –material e inmaterial- que resume en pequeño el todo del sistema. Supongamos que destrozan todo el sistema pero una AANA muy integral y desarrollada sobrevive, en principio ella estaría en capacidad de reconstruirlo por completo.  El conjunto de las AANA´s es por tanto un tejido obligado a ramificarse por todo el movimiento popular y la sociedad en general. De donde recoge, investiga, sistematiza y distribuye la información y el mensaje necesario y urgente. Es si se quiere el sistema nervioso de todo el sistema La Guarura. El lugar donde pueden participar militantemente miles de personas ejerciendo esa tarea diaria de la información y el mensaje tomada de sus propios espacios como del mundo entero; donde se desmediatiza y a la vez se socializa por completo el tema comunicacional.

Cuenta con todos los portales que junto a sus equipos de trabajo que colaboran militantemente con el sistema para procesar, editar y distribuir la noticia, el documento, el mensaje (espacios de trabajo dirigidos o donde se ubica una AANA más y específica a ellos y no medios como tal: el sistema no tiene medios tiene militantes) pero al mismo tiempo sirve como fuente de participación primaria de muchas personas y colectivos que no han tenido mayor experiencia dentro del campo técnico de las comunicaciones y a través de su incorporación en alguna AANA se van puliendo y convirtiendo en protagonistas de la comunicación. Moviéndose por las diferentes prácticas que le son propias a todas la estrategia para “otra comunicación” (informativas, editoriales, formativas, de agitación y arte de calle). Es la herramienta por donde respira el sistema día a día, se convierte en un cuerpo vivo y beligerante que da la batalla inmediata de la comunicación.

Por su organización militante, es el lugar por excelencia para potenciar la capacidad distributiva de nuestros productos comunicacionales. Tejido que debe estar preparado para enfrentar contingencias más duras en lo que es la lucha social y política presente y por venir, incluso en la clandestinidad. Debe organizarse en núcleos (o individuos que son una AANA básica y solitaria –clandestina a lo mejor- si no hay otro que acompañe mientras tanto), ramificados por todo el espacio social, incluso dentro de los medios públicos y privados, instituciones, empresas, de manera más cerrada necesariamente.

Sus responsables o coordinadores inmediatos son los mismos coordinadores elegidos por el Consejo Editorial (por todas nuestras luchas) a nivel nacional y territorial, teniendo la tarea principal de su organización, expansión, entrelazamiento y consecución de centros de edición y distribución de la noticia y el mensaje. Necesita igualmente trazarse una estrategia que le permita contar con sus propios recursos: colaboradores, aliados, empresas productivas, etc. Todos en este aspecto estamos obligados a organizarnos como núcleos de AANA (células de la buena palabra) siendo esta la manera original de ingresar en el sistema libre y militante La Guarura. Es el lugar donde todos militamos día a día en el sistema conjunto y el mismo se socializa por completo.

¿Cuáles son las tareas básicas para que cada AANA –o conjunto de ellas- se conviertan en verdaderas “guaruras”?
La práctica militante integral (sistema en lucha y resistencia): Para comenzar está obviamente la tarea militante como tal dentro de la causa de todos y de las luchas populares de base específicamente. Cada AANA no es nada distinto a una célula más del “ejército de multitudes” (ejército que se organiza además en otras áreas: producción, defensa, salud, educación, etc.) que necesitamos ir desarrollando para enfrentar la batalla dentro de un mundo capitalista, postindustrial y globalizado. Es a su vez una partícula más del “pueblo en lucha”. Personas reales, trabajadores que de manera directa o indirecta antes que nada son militantes en su espacio y tiempo de los combates donde cada quien lucha por lo suyo en función del bien común y la liberación de todos. No hay ninguna “especialización” de la comunicación más allá de su carácter central dentro de la batalla contra el orden global impuesto hoy en día.

La práctica de la información y la noticia (periodismo para “otra comunicación”): Pero al mismo tiempo es una instancia donde ella se conecta directamente con el sistema La Guarura a través del eco de la información y la noticia que ella misma produce. Emprende en ese sentido una tarea concreta que es la información inmediata y la investigación de los hechos. Trabajando un día a día en su recogimiento, investigación y difusión (un amplio conjunto de AANA’s donde cada individuo le otorgue una hora y hasta menos de su tiempo a esta labor es una “bomba comunicacional”) garantiza la autonomía, la riqueza y la diversidad de la información que el sistema en su conjunto pueda dar y hacer de ella un escalón fundamental de lucha. Una información que a su vez contrasta con el amarillismo y el espectáculo del modelo de noticia hegemónico y sobretodo desbloquea un campo totalmente controlado por la información pública y privada. La información “nuestra” empieza desde los subterráneos del mundo. Además, por extensión lógica, esto hace de las AANA’s una red maravillosa potencialmente a nivel de inteligencia, es decir, un cerebro investigativo que sabe de algo y no necesariamente lo divulga pero nos da luces sobre las partes más oscuras y menos dichas de la realidad, básicas a la lucha revolucionaria.

La práctica editorial particular ( Producciones impresas, radiofónicas, audiovisuales, de carácter territorial o local): Cada AANA o conjunto de ellas debe ir preparándose para desarrollar medios y unidades tecnológicas propias, ayudar y seguir enriqueciendo medios dentro de los cuales ya participa, promover su entrelazamiento a nivel territorial con otros. Esto naturalmente tiene que ver, por un lado, con la práctica más “profesional” del sistema y de las AANA’s en particular. Son los contextos directos de la edición comunicativa de la palabra “del pueblo en lucha” en sus diferentes formatos y lenguajes como sus portales primarios fundamentales y donde se prueba su creatividad. Pero además está forzada indirectamente a convertirse, por otro lado, en la práctica más política del sistema en la medida en que cada instrumento tienen la tarea diaria de la editorialización. Es decir, emitir la opinión más política frente al acontecer del mundo, partiendo de los principios de “otra política” y “otra comunicación”. Obviamente este va a ser un proceso de construcción paulatina, complejo por los recursos que amerita para su desarrollo, lo que irá probando nuestra capacidad de afianzar comunicacionalmente el sistema como tal. En ese sentido los productos propios de toda área editorial tendrán el tamaño de lo que ese camisón de fuerza de los recursos les permita ser, tendrán la capacidad distributiva que la dimensión del sistema garantice y la creatividad del alma rebelde que nos inspira.

La práctica editorial central (Página Web, Periódico La Guarura, Ediciones –impresas, radiofónicas, audiovisuales- La Guarura): Así como se preparan las condiciones para que cada AANA o conjunto de ellas tenga los medios y los dispositivos técnicos para generar el eco de su producción, cada una de ellas en principio debe estar preparada para delegar de su seno gentes que hagan parte de la dirección y producción de los portales centrales del sistema. Por la exigencia de tiempo que esta dedicación amerita, este conjunto de compañer@s delegad@s formarán dentro de la dirección del medio su propia AANA. Son tareas provisionales ya que por regla estos son espacios rotativos que no deben quedar por demasiado tiempo en manos de un mismo conjunto de personas (importante retomar los principios de la democracia de la calle para la comunicación). Igualmente su tarea se convierte en un hecho altamente profesional y al mismo tiempo político por ser la palabra, la imagen y el sonido central del sistema: su cara más visible. Su punto de partida será la página web como lugar de condensación de todo un universo de mensajes, informaciones, opiniones, ediciones, propias y aliadas, provenientes de todo el universo de las AANA. Un servicio permanente a la lucha popular,  al pensamiento y la producción crítica, así como una prueba de la absoluta autonomía de la lucha revolucionaria frente a cualquier poder constituido, cuya responsabilidad corre por las espaldas de todos los que se sumen a su cuerpo de editores inmediatos y directos. Será algo muy parecido lo que ocurra en su particularidad con el periódico y demás ediciones.

La práctica formativa (una pedagogía para “otro comunicad@r”): Se entiende que todo el sistema en su conjunto es de hecho una escuela permanente para “otra comunicación”. Cada uno de sus células AANA  tienen como tarea parar el tiempo de producción en algún momento y dedicarse a la propia formación política y comunicacional de sus equipos. Necesitamos contar con tiempos y espacios planificados que sirvan para mantener una dinámica pedagógica en el área de las comunicaciones y de la praxis resistente en este campo. No es una escuela ubicada en algún lugar donde vamos a tomar cursos de comunicación. La práctica pedagógica de cada AANA o conjunto de ellas es una escuela itinerante y permanente que produce una dinámica formativa tanto en el campo político, la investigación comunicacional como la formación técnica. Su labor curricular combina el quehacer político territorial de todos los colectivos, su diagnóstico, su construcción de estrategias con la transmisión de saberes en el campo comunicacional que sean pertinentes a esta realidad y a la política de lucha en que están inmersos los distintos colectivos, movimientos y todas estas arboledas que se irán creando alrededor de La Guarura. Es al mismo tiempo una práctica permanente de reclutamiento, sobretodo a nivel de jóvenes, de nuevos cuadros para el sistema conjunto. Partimos de una pedagogía liberadora por tanto la tarea formativa no es solo transmitir sino debatir y recoger experiencias históricas en el campo comunicacional que se sustraen de las propias memorias de lucha. En realidad todos somos maestros y alumnos dentro del sistema que se convierte en escuela ya que todos tenemos algo que aportar desde el plano teórico, la investigación como la práctica de las comunicaciones y algo que aprende. Esto quiere decir que desde aquella dinámica y planificación formativa que el Consejo Editorial (por todas nuestras luchas) se decida, se estarán preparando talleres o ciclos formativos permanentes contando con la solidaridad de todo el sistema y el aporte de muchos fuera de él. Por ello, cada AANA debe estar preparada para convertirse en una escuela permanente a su nivel y posibilidad.

La práctica de la comunicación de calle (la integración de la comunicación no mediática): Fundamental, precisamente para “desmediatizar” la comunicación, es que ella se desarrolle estratégicamente a través de la coordinación del mayor número posible de experiencias cuyo norte está sembrado en el mensaje, la propaganda, la agitación de calle. Nos referimos a todas estas experiencias que tienen que ver con el volanteo, el teatro de calle, el muralismo, el estatuismo viviente, etc. Es un campo en todo caso donde siempre estamos inventando y comprendiendo que cualquier estrategia comunicacional desde nosotros amerita la irrupción inmediata de la palabra y el mensaje directo a través del cuerpo, el sonido, el papel o la imagen plasmada sobre la calle. Es la “acción directa” de la comunicación, imprescindible al movimiento libertario y revolucionario, siendo una invención del mismo por tanto donde más sabiduría podemos recoger. Toda línea gruesa de comunicaciones decidida por el Consejo Editorial y territoriales, es básico que cuente con una expresión inmediata de calle con el agregado creativo que esto implica. Es allí donde se justifica la formación de cada AANA como una unidad de agitación y arte de calle, algunas ya lo serán desde su inicio, otras aprenderán a hacer. Práctica que podrá convertirse en una alianza de centenares de experiencias que si logran hacerse congruentes y correspondientes la una con la otra sin duda generará un impacto comunicacional muy fuerte. Si nos quitan todos los “aparatos” siempre quedará este plano que es inexpropiable y por donde nos formamos casi todas las almas militantes dentro de esta lucha. Por ello es también un campo donde todos debemos de estar preparados a participar en todo momento así sea el clásico volanteo pero con un “estilo guarura” que tendrá que ir descubriéndose y dándole una identidad propia.

Finalmente consideramos que los tiempos para la fabricación de este sistema los dará la posibilidad y la capacidad nuestra para asumir esta tarea enorme. Consideramos necesario en adelante que todos debatamos esta propuesta en conjunto y dentro de los espacios territoriales correspondientes, inscribiendo La Guarura dentro de una estrategia general de construcción del camino y la organización necesaria; el ejército de multitudes planteado. Siendo el plano por donde ha de comenzar y seguir construyéndose el sistema La Guarura fundamentalmente los espacios de lucha de base, se hace imprescindible llenar de “proceso-contexto y sujeto” esta discusión.

Es decir, si partimos “del mar de las guaruras” hay que reconocer en medio de qué confrontación está cada quién, su propia carta de lucha al respecto, la estrategia comunicacional planteada, para derivar de allí qué iniciativas y qué AANA’s  es necesario constituir, qué sujetos están dispuestos a ello.

Para estos primeros debates y su discusión integral planteamos tres temas básicos:

-Geopolítica de las comunidades en lucha y cartografía de fuerzas territoriales
-Revisión y elaboración de nuestras Cartas de Lucha
-Primera descripción de una estrategia comunicacional general y territorial
-Construcción de la o las AANA’s necesarias
-Plan de trabajo

¡Que suene La Guarura! Volvemos por todos los caminos