Impresos alternativos versus empresas de opinión: La Sierra de Perijá según el diario La Verdad

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Sociedad Homo et Natura

Aquí en el Zulia somos testigos del pretendido control de la opinión por parte de la derecha gubernamental-empresarial a través de los medios masivos que dirige. No hablemos de información, de ejercicio ético del periodismo y muchísimo menos de la verdad. Tan lejos de materializarse parece esto como parece estar también el restablecimiento de los territorios indígenas en el país. Desde el conflicto sucedido en Chaktapa (13 de octubre del 2009), Sierra de Perijá, estado Zulia, el diario derechista de distribución masiva y ambicioso nombre en esta región: La Verdad, ha tomado como una de sus líneas editoriales de corte más amarillista: la criminalización del cacique yukpa Sabino Romero Izarra. Hay que mirar con detenimiento la serie de titulares publicados al respecto, analizar el discurso y la redacción de las noticias, así como las fuentes informativas, añadiéndole a todo este caldero ideado por sus editores y los llamados profesionales por supuesto la coincidencia de ellos como trabajadores del medio con la ideología propia del grupo dueño que defiende los intereses concretos de ciertos empresarios, ganaderos y traiciones políticas al país de la IV y V República. ¿Y cómo pedirle peras al olmo si el enfoque de este periódico La Verdad verá por la única vara de la que su ideología le permite?

Para La Verdad no hubo período de conquista, ni hubo colonización, mucho menos ha habido a lo largo de la historia conflicto alguno entre pueblos indígenas y terratenientes. Los pueblos indígenas nunca habitaron la Sierra de Perijá, sino que llegaron con Chávez. Es primera vez que algo pasa en la Sierra y todo es culpa del salvaje y temible Sabino: el único que en la Sierra de Perijá, según La Verdad, sería capaz de matar, robar ganado, drogarse, beber alcohol y violar mujeres. Todos los demás son buenos: los sicarios, los invasores, los hacendados, los ganaderos y los que portan armas de alta potencia: militares y “grupos irregulares”. Antes y siempre los pueblos indígenas vivían en total armonía con los terratenientes: eran amigos, se querían, comían y trabajaban juntos y en plena paz. No había conflictos entre amos y esclavos. Los ganaderos, pobres, son las víctimas. El mensaje es según La Verdad: todo lo que pasa en la Sierra es culpa de Sabino y de su banda (ahora Sabino aparece como responsable de una banda: “la banda de Sabino”) y del gobierno que lo apoya. El mismo mensaje de ciertos funcionaros indígenas del gobierno. De hecho la compañera yukpa Amalia Pérez, como le dijeron una vez a la ministra que “ya no tiene mente de indígena” es capaz de decir, siendo funcionaria del gobierno, coordinadora del llamado Centro Piloto de la comunidad de Kasmera, y dicho por el diario: coodinadora del despacho Sierra y Cordillera del Ministerio para Asuntos Indígenas (y presente como llave de la ministra en la entrega de títulos de tierra ante Chávez el 15 de diciembre de 2011) que “por culpa de él ningún Gobierno nos quiere visitar” (La Verdad, 17/4/2012, c8). Ante La Verdad Amalia resulta ser pueblo yukpa, dirigente comunal, pero no funcionaria del gobierno.

Evidentemente, sabemos que La Verdad no tiene ni la más mínima intención de practicar o si quiera mostrar un ejercicio de periodismo ético. Léase el Código de Ética del periodista venezolano y veremos que casi todos los artículos con relación al caso de la Sierra de Perijá que criminaliza a Sabino y al pueblo yukpa, han sido violados. Tan sólo un ejemplo del código, Capítulo II: El periodista con el pueblo, art. 11: “El periodista comete falta grave cuando comunica de mala fe acusaciones sin pruebas o ataques injustificados a la dignidad, honor o prestigio de las personas, instituciones o agrupaciones”. Cada una de las acusaciones que el diario, a través de sus principales periodistas referidos a la Sierra de Perijá: Yasmín Ojeda y Gastón Fernández, se ha prestado a emitir en contra de Sabino y el pueblo yukpa, parece no necesitar de comprobación alguna, pero más allá de eso, porque las pruebas también se inventan, es destacar que parte de la justicia que el Estado-gobierno se ha propuesto en materia de derechos indígenas no sólo pasa por la necesidad de establecer de inmediato el pago de las bienhechurías, enmendar y reconocer los errores y limitaciones del documento de entrega de títulos, acompañar en la Sierra de Perijá al pueblo yukpa para crear las condiciones que posibiliten su fortalecimiento cultural y su reconocimiento como sujetos de derecho en el país fuera de todo racismo, discriminación y homogeneización cultural (y no como ha venido siendo el resultado de una mala praxis política de la ministra y otros funcionarios ya criollizados, que han ocasionado más bien lo contrario, es decir un debilitamiento cultural, producto de una mala política indígena, nunca indigenista, que corridos los años, no logra materializar las leyes de la nueva Constitución, que son las letras orgullo de este proceso), sino poder conocer, como los medios alternativos lo intentan mostrar, los hechos mucho más de cerca, para no repetir los graves errores que cometen contra el país medios masivos como La Verdad que actúan como una empresa de opinión en la que no es necesaria la información veraz ni mucho menos la búsqueda de cosas tan complejas como la verdad o la justicia.

Nos encontramos en una encrucijada en la que el análisis y la exposición pública de lo que ha sido la política indígena es clave para que el país no siga enterándose por medios como La Verdad de lo que sucede y se cree una opinión tan parecida a la ignorancia, para que también el gobierno pueda enmendar sus errores en lo que ha sido hasta hoy su política indígena, aceptando que se puede equivocar, y así poder evitar que ocurran mayores desgracias en la Sierra de Perijá y en otros territorios donde habitan otros pueblos indígenas, lo que poco le importa a diarios como La Verdad que ha sembrado el odio contra el pueblo yukpa. Como lo publicó el blog Clorofila Azul refiriéndose también a La Verdad y sus periodistas, en diciembre del 2011: “con el tipo de informaciones que están difundiendo respecto a los sucesos que acontecen en la Sierra de Perijá, -informaciones que sin el uso correcto de las fuentes, sin investigación seria, totalmente parcializadas- lo que han hecho es exponer públicamente y crear una matriz de opinión incitando al odio contra el pueblo yucpa, y lo que es peor, promoviendo una guerra entre hermanos y hermanas de los pueblos indígenas wayuu y yucpa” (http://clorofilazul.blogspot.com/2011_12_01_archive.html).

La situación actual de los pueblos indígenas, nunca es tarde, requiere de manera urgente del pronunciamiento y participación de todos los que sí y afortunadamente poseen conciencia histórica y sentido crítico y autocrítico, de todos aquellos que conocen las dificultades inmersas y lo compleja que es la lucha territorial en este y cualquier país del mundo.

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